Revista Internacional de Poesía "Poesía de Rosario" Nº 19
Revista Internacional de Poesía : "Poesía de Rosario" Nº 19  
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VITA A COR David Alberto Fuks


 
  VITA A COR  De David Alberto Fuks

(Press Scripta Editora 2010)


 
Vita a cor son dos libros: Vita a cor y Tanaj. Corazón (piedad) y juicio (rigor), tocándose apenas, describiendo los extremos cabalísticos, jesed y guevurá. La humanidad (con sus frustraciones, sus miserias, sus esperanzas) frente a la divinidad (con su rigidez, su sentencia implacable, su ley).

En su poemario, David Fuks hace un alegato entusiasmado de lo humano, frente a lo divino, de lo profano frente a lo sagrado. Sin embargo, al modo de Pizarnik, de Jabès, de Singer, en la misma negación se encuentra el motor de la búsqueda: se destierra con angustia, con furia al cabo, aquello que no puede dejar de estar presente. Lo sagrado: la presencia inquietante que pesa sobre el hombre como una maldición.

En Vita a cor, lo cotidiano adquiere nombre propio: cobra sentido, se pronuncia. En tanto el poeta, como un Virgilio renovado, va acompañando al lector por los círculos de su infierno: un tránsito del asombro a la incredulidad, y de ésta a la consternación, la piedad, el clamor, la denuncia.

La mirada a lo otro se completa con una mirada a sí. Hay, en Vita a cor, la evocación sin aspavientos, el señalamiento de un tiempo que se camina y se descamina: “non vita, non cor tañe“, cuando la observación muda en agotamiento y en esperanza, trenza y destrenza cada hallazgo, la tragedia y la epopeya.

Lo posible y lo imposible como par eterno, realidad y posibilidad como aliadas, en uno de los versos más descarnados del poemario: “pero no pude escribir un hijo“.

Poesía de carnes abiertas, la de David Fuks en este libro: poesía que se desangra, se duele y, sin embargo, se abre, se muestra, se da.

En el tercer escalón, el poeta extiende su mirada hacia lo Otro que está afuera y está en él: síntesis de las miradas precedentes al otro y lo otro (el prójimo, lo cotidiano) y a sí (la evocación, el autoexamen). En “Paralaje”, se dan cita el infinito “inverosímil”, los “cielos entreabiertos”, las “lunas gemelas” y, en una pavorosa inversión del mito, el héroe que no quiere ya saber de su heroísmo ni de su origen; el héroe que declina volver. “Porque no soportan ser aguardados / todos los ulises se desbandan”

Vita a cor es un libro de tránsito: a su través, el poeta ejecuta una mirada móvil que, en un juego de espejos, le dirige visiones de lo cercano y de lo lejano, de lo propio y de lo ajeno, de lo cotidiano y lo inaprehensible.

El agotamiento expreso no está reñido con el grito valiente, ni la estética sin fisuras con una ética que a menudo se convierte el clamor. En “Rioparaná”, la preocupación por lo social, por lo comunitario, acaba tornándose, versos más adelante, en un anticipo del segundo libro del poemario, Tanaj. Rosarino y judío, presencia y origen: un reconocimiento expreso que marca el punto de inflexión.

El poeta, que se sabe aquejado de movimiento, objeto y artífice de un viaje que le vincula con sus antepasados, se duele porque ya no hay causas perdidas, porque no hay por qué o por quién luchar. Judío errante, a sus pies se ha desvanecido el camino.

“¿Suplirá mi pulso este don?”, clama por creer y no cree. Cuando el tiempo que atrapa ha suplantado, implacable, a la implacable divinidad, a Dios. “Mariamorena” cerrará Vita a cor con la exaltación de la sensualidad, del erotismo. Y es en la expresión más genuina de lo profano donde tiene lugar el tránsito (al fin) a lo sagrado.

Tanaj, que bien puede ser leído como segundo libro del poemario, es un grito desolado y partido contra las leyes divinas que no se entienden. Un grito huérfano, un reproche. No se elude la crítica mordaz de episodios bíblicos y, ante el mandato divino, se interpone la humana capacidad de respuesta y de pregunta, de rebelión. Saeteado, hendido por la pluma filosa del poeta que descree, queda, sin embargo, presente, intitulado, el Tanaj.

Al poeta corresponde “escribir biblias incómodas”, rebelarse contra “la dictadura del único”, no ignorando que menos que nada estará a salvo en la multiplicidad. Se resiste a creer que haya un Dios que quiera a su diestra a los objetores, los abstinentes y los arrepentidos.
 
Emparentada con el discurso nietzscheano, es la poesía de David Fuks una proclamación de la vida, frente a una creencia que se antoja arbitraria, paralizante. Y, no obstante, la vuelta a la raíz de sí, al origen, se cierne sobre la pluma del judío como una amenaza a perpetuidad. Implacable, el tiempo. Pero aún se está a tiempo. Cierra el ciclo, con el poema “Bicicletas embriagadas”, una referencia imprescindible a Purim: la profanidad de lo sagrado, el sello del hombre frente al dios.

Concepción Pérez Rojas

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